Josefa de los Ángeles

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viernes, 5 de marzo de 2010

Sábado 27.02.2010 - 03:34 hrs.

Fecha y hora del gran terremoto que azotó con gran fuerza a mi país, entre las regiones 5° y 9°, con epicentro en las costas de Cobquecura, distante 150 km. al noroeste de Concepción, con una duración aprox. de 2 minutos 45 segundos.


Yo vivo en Quilpué y desperté a esa hora por un fuerte ruido subterráneo, era como si un camión con una carga muy pesada se fuese acercando lentamente... hasta que comenzó el movimiento de péndulo, de forma tímida al principio y luego era una cosa increíble, que impedía mucho mantenerse totalmente erguido.

Con mi marido, gracias a Dios, actuamos con mucha calma y pudimos traspasarles esa sensación a nuestros hijos, fuimos por ellos a sus dormitorios (ya estaban levantándose) y nos dirigimos a la puerta principal de la casa.

Sólo se nos quebraron unas copas y unos adornos que estaban sobre un mueble.

Luego, oscuridad total, hasta la tarde del domingo.

Mi preocupación, mis pensamientos, estaban puestos en mi familia (padres, hermanos, tíos, primos, amigos) que viven en pleno epicentro, que horas más tarde fué arrasado por un tsunami, mi querido Talcahuano.

Mi corazón está muy apretado y consternado. Mientras estábamos sin energía eléctrica trataba de imaginarme la magnitud de los hechos, pero una vez que se restableció la energía me dí cuenta de que mi imaginación es muy básica.... Casas en el suelo, zona devastada como si hubiese explotado una bomba, barcos pesqueros y pesados contenedores a 4 cuadras del mar... era una imagen surrealista que jamás pensé ver alguna vez en mi vida.

Gracias a Dios, toda mi familia está bien. Sus casas resistieron bien este doble embate (terremoto y tsunami). A mis padres los sacamos de allí, por su seguridad y nuestra tranquilidad.

Gracias a todos aquellos que se preocuparon por nosotros, por la salud de mi Josefa, que nos apoyaron con su pensamiento y oraciones y nos llenan de ánimo para levantarnos y seguir caminando.

A quienes están sufriendo la pérdida de seres queridos, la pérdida total de sus bienes, sus casas, sólo pedir que tengan fé, fuerza y esperanza.


Claudia

1 comentario:

Marifé dijo...

Tuvo que ser una experiencia terrible despertarse de ese modo. Gracias a Dios tenías a tu marido al lado para darte tranquilidad.

Yo estuve en vilo hasta el domingo por la noche que supe noticias tuyas. Menos mal que tú y tu familia habéis salido ilesos y que tampoco Josefa se resintiera del susto que tuviste que llevarte.

Las imágenes que nos llegaban en los noticieros eran desoladoras. Espero que la Tierra ya se tranquilice y os dé tregua para la reconstrucción.

Un abrazo muy fuerte