Josefa de los Ángeles

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domingo, 20 de febrero de 2011

Vacaciones de verano 2011 (1° parte)

Sí, es la primera parte de nuestras vacaciones...  Este año decidimos viajar cerca de casa y, bueno, aprovechando los hermosos lugares que nos rodean decidimos irnos unos días a Colliguay (esa es la primera parte de las vacaciones, la 2° parte será en Olmué). 

Marcos quería playa (a mí la verdad no me gusta mucho, me maltrata, quedar toda pegoteada de arena aunque uno no lo quiera no me causa gracia alguna), ir a El Consistorial ya que a los niños les encanta, pero esta vez pensamos que sería mejor algo más campestre, así de paso nos alejamos de las marejadas, que han estado bien fuertes el último tiempo.  

Y finalmente nos las "emplumamos" a Colliguay, hermoso valle montañoso de la cordillera de la costa.  Salimos el lunes 14 al mediodía y antes de comenzar a subir la cuesta, que la verdad cuesta subirla, nos detuvimos frente a la Virgen del Paso de Agua; dicen que hay que rezar y dejar una moneda para así subir y bajar sin problemas la cuesta y de paso tener una hermosa estadía en Colliguay.

Nos esperaba un día radiante, así que después de comer un exquisito pastel de choclo en paila de greda, con una refrescante ensalada a la chilena, y dejar nuestros artilugios instalados en la cabaña, nos aparapetamos de nuestras tenidas para el baño y nos fuimos a la piscina.  Todos disfrutamos, desde la más pequeñita de la familia, "misia" Josefa, hasta mis padres, en el Rancho Alemán.

Fueron días realmente relajantes, piscina, dormir siesta, descansar de la tecnología (teléfono, celulares, tv., internet, radio, etc...) que francamente nos marean y no nos damos cuenta hasta que no los tenemos, disfrutar en familia.  Fué estar en el paraíso, de hecho no quise llevar ni reloj, con eso les demuestro que quería desconectarme de toda rutina.

Las noches maravillosas, estrelladas, claras, una luna llena impresionante y que bastaba para disfrutar del paraje nocturno del que estábamos rodeados: cerros de vegetación con boldos, litres, peumos, maitenes, arrayanes... y en el día: tener la posibilidad de divisar un zorro, conejo, perdices (andaban varias), loicas, tiuques y aguiluchos entre otras especies más.

Marcos y los niños aprovecharon todas las caminatas que ofrecían los monitores del lugar: a las pozas de los piqueros, los suspiros y al centro ceremonial: lugar apto para realizar ceremonias tradicionales indoamericanas.


La verdad, no queríamos venirnos, pero no habían más días disponibles, todo copado: cabañas, refugio, existía la alternativa de quedarnos en tipi (tienda usada por los indígenas de norteamérica) o en la cabaña del río, pero optamos por venirnos a casa unos días para luego irnos, esta vez sólo Marcos, los niños y yo, al Rosa Agustina Resort (ya pondré imágenes en otro post cuando hayamos llegado)

Lo mejor de todo es que fueron días muy felices, tranquilos, donde pude ver a mis hijos disfrutar, hacer nuevos amigos, interactuar con la naturaleza y sobre todo ver a mis padres felices.  Ellos mismos me decían que hacía muchísimos años que no disfrutaban de un lindo lugar, otros tantos que mi padre no nadaba a sus anchas en una piscina, que mi madre no tomaba relajada el sol en una reposera... que fácil resulta a veces ser felices, sentirse plenos.


Gracias Señor por estos hermosos días.







sábado, 5 de febrero de 2011

La Familia

Dicen que la familia no se elige, será por eso que ante una dificultad con algún integrante de la familia es más fácil alejarse y apoyarse en personas ajenas al núcleo, personas que uno sí puede elegir: amigos, familia lejana, familia política.      La familia  no se elige, pero por algo Dios, el destino, o como queramos llamarlo nos destinó a estar emparentados con estas personas (padres, hermanos) y quizás habrá que verlo como un aprendizaje, como una enseñanza, como un ser mejor o mejorar nuestros defectos en base a ellos, ejercitar la paciencia, la empatía, el cariño verdadero, la honestidad... sino todos seríamos errantes en el mundo, buscando siempre personas que nos simpaticen y sean como "nosotros queremos que sean".  Lo triste de todo esto es que de pronto te das cuenta que para otros puedes ser más importante que para aquellos se suponen están siempre contigo, que te aceptan tal cual eres porque "no hay alternativa", estamos emparentados y ... bueno, habrá que llevarse de la mejor forma posible.

Por eso una de las cosas que más cuido entre mis hijos es la hermandad, el apoyarse siempre, el estar ahí para contener al otro, para compartir... es obvio que siempre habrá conflicto, pero lo importante es salir pronto de eso y seguir como si nada.

Hablo de esto con propiedad, porque de ser la 4° de cinco hermanos  no tengo contacto con ninguno de ellos, que triste verdad??, pero bueno, es lo que me tocó.  Poco a poco voy retomando contacto con parte de mi familia, y me he perdido de cosas, de lindas cosas, como ver crecer a mis sobrinos-ahijados, como conocer a mi sobrina-nieta (sí, a mis 40 años soy tía abuela de Valeria), como que ellos conozcan a mi Josefa o recibir un poco de interés de parte de ellos por mi hija; como el matrimonio de mis sobrinas mayores... Pero bueno, no reprocho nada, en parte soy culpable de esta situación, ya que nada he hecho para remediarla, pero ahí estoy luchando, de a poco, con mi orgullo.

A pesar de todo, bendiciones, bendiciones para todos y por el momento a refugiarme en la familia que estoy formando ahora y que pretendo no repita las experiencias erróneas de sus tontos mayores.